Nuestra misión
Mirar lo pequeño para entender el bosque
Experiencias de educación ambiental e inmersión en la selva valdiviana que revelan el rol de los insectos en la salud de los ecosistemas.
Nuestra visión
Turismo que protege
Ser referente en educación ambiental y turismo responsable en Los Ríos, demostrando que un proyecto familiar puede transformar la conciencia ambiental.
Qué hacemos
Tres ejes que se sostienen entre sí
01
Aforo limitado, experiencia real
Limitamos el acceso diario de visitantes y promovemos el respeto por el entorno. Menos gente en el sendero significa más silencio, más fauna visible y menos presión sobre el hualve.

02
Un hualve protegido
Cuidamos un humedal boscoso de altísima biodiversidad, conectado al Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter. La conservación no es un discurso: define cómo operamos cada día.

03
El bosque como sala de clases
Trabajamos con colegios, universidades e instituciones a través de salidas educativas adaptadas a distintas edades, acercando el conocimiento teórico al territorio real.

2024
Premio Más Valor Turístico, Sernatur
Reconocimiento nacional por el uso del turismo como herramienta de protección y valoración del patrimonio natural.
Aprendizaje
Más allá del sendero

Salidas educativas
Programas para colegios y universidades, adaptados a cada edad y objetivo de aprendizaje.

Botánica y plantas medicinales
Talleres para reconocer las especies nativas y los saberes asociados al bosque valdiviano.

Mundo fungi
Una mirada al reino menos visible del hualve y a su rol silencioso en el ecosistema.
Punucapa · Santuario Carlos Anwandter
Una puerta de entrada al humedal
El parque es parte de un ecosistema mayor. Buscamos que cada visitante salga mirando la naturaleza con más atención y habitándola con más responsabilidad.
Ética medioambiental
No recibimos financiamiento de empresas forestales. Nuestro compromiso no es una estrategia de imagen.
Ishiku Lemu es un proyecto familiar, autogestionado y autofinanciado. Defendemos que la conservación no se basa en la utilidad que estos seres tengan para nosotros, sino en el reconocimiento de su valor intrínseco.
